Recibido: 15 junio 2024
Aprobado 12 agosto 2024
Volumen 3. Número 2. Año 2024, p. 76-93
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Introducción
En la actualidad, la contaminación atmosférica representa uno de los
principales desafíos ambientales a nivel mundial, especialmente en áreas urbanas
donde la concentración de vehículos es alta. Según el Informe de Calidad de Vida
(2022), en 2021, la contaminación vehicular fue identificada como responsable de un
30,1% de los problemas ambientales, siendo estos los que liberan mayor monóxido
de carbono (CO) en un 84,5%, según los resultados de la investigación de (Patiño,
Parra, & Borge, 2022).
El consumo de combustible y las emisiones de gases contaminantes son dos
de los principales desafíos que enfrenta la industria automotriz. Para mitigar los
impactos ambientales, entre ellos, la contaminación del aire por óxidos de nitrógeno,
monóxido de carbono y partículas perjudiciales para la salud humana (EPA, 2024), se
han desarrollado diversas tecnologías y métodos de limpieza para los cilindros y los
sistemas involucrados en el proceso de combustión y evacuación. Según explica
(Flores, 2018), mantener los cilindros limpios permite una mejor atomización del
combustible y una mezcla más homogénea, lo que optimiza la combustión y reduce
el consumo de combustible.
En ese sentido uno de estos métodos consiste en utilizar equipos generadores
de oxihidrógeno HHO, que limpian la cámara de combustión en vehículos de
encendido provocado MEP. El HHO es un gas que se genera a partir de una pirolisis
de hidrógeno, oxígeno y que se mezcla con el combustible de manera controlada, que
desprende, quema, pulveriza y elimina todos los depósitos de carbonilla acumulados
en el motor, como justifica Parra y Sarmiento, (2020) en su investigación.
Además, en el equipo se introduce un agente químico no contaminante, el HHO
Carbon Cleaner Agent que, junto a su elevado caudal de oxihidrógeno de 1240 ml/min
mejora la limpieza en el sistema de escape, incluido el catalizador, como nos explica
(IFEMA, 2017). Esto facilitará el cumplimiento de los valores de conversión,
garantizando una eficiencia del catalizador que oscile entre el 60% y el 90%, como
concluyen Litardo y López (2023). Este tratamiento puede crear una capa protectora
en la superficie de la cámara de combustión, evitando así la formación futura de hollín
o carbonilla, factores que contribuyen al aumento del consumo de combustible y a las
emisiones contaminantes.
Para evaluar la efectividad de este proceso, se realizarán mediciones de los
gases de escape, como monóxido de carbono (CO), dióxido de carbono (CO2),
hidrocarburos (HC) y oxígeno (O2), mediante un analizador de gases, tal como se
detalla en la investigación de Vintimilla (2015). Esto permitirá determinar si hay una
reducción en los gases tras la descarbonización. Además, se empleará un método
gravimétrico para registrar el consumo de combustible, utilizando un sistema de
alimentación externa para obtener un promedio de la masa o el volumen de
combustible consumido en un tiempo determinado, según mencionan Colcha,
Palacios, Mero y Guachá (2023). De esta manera, se podrá evaluar la eficacia de la
descarbonización.