En América Latina, diversas experiencias han demostrado que la era
digital presenta tanto desafíos como oportunidades para enfrentar la gestión
de la fauna. Un estudio realizado en Curitiba (Brasil) por Farias et al. (2022)
utilizó una encuesta en línea para inventariar más de 350 especies,
demostrando que la conducta de los habitantes y la gestión institucional
deben alinearse con las expectativas de una ciudad inteligente para mitigar
vulnerabilidades en la interacción humano-animal. Este contraste permite
precisar el problema en el contexto local: mientras que en ciudades con alta
biodiversidad el reto es la convivencia con la fauna silvestre, en Cayambe, el
problema central es la ineficiencia de la gestión manual, que genera retrasos,
silos de información y flujos de trabajo redundantes. Esta falta de datos
centralizados y procesos digitalizados impide una previsión organizacional
adecuada y debilita la capacidad municipal para enfrentar riesgos de salud
pública y sobrepoblación animal. Por lo tanto, la digitalización no es solo una
mejora técnica, sino una estrategia para transformar registros físicos en
herramientas de decisión en tiempo real.
Por otro lado, en el Ecuador, Ulloa et al. (2020), señala que, el tema
de los animales callejeros sigue siendo una preocupación social y de salud,
incluso con la aplicación de regulaciones como la ordenanza Nro. 048 del
Distrito Metropolitano de Quito, que castiga acciones contrarias al bienestar
de los animales. Según datos del INEC estima que la población de perros
callejeros en esta zona aumentó de 41,676 en 2013 a más de 122,000 en
2018, lo que incrementa los riesgos para la salud y la seguridad pública. En
respuesta a esto, ha habido intentos de crear aplicaciones móviles que
permitan la geolocalización en tiempo real de los animales callejeros,
registrando su ubicación y otra información relevante.
Otros estudios, señalan que, la presencia de animales en zonas
urbanas genera malestar en la población silvestre, incrementando el ataque
a las especies animales situadas en estos sectores, de acuerdo con el
estudio de Díaz et al. (2023), en Quito, Ecuador, el aumento en la población
de perros y gatos callejeros ha sobrepasado el control de ataques a la fauna
silvestre, incrementando el 79% de fauna silvestre tratada por lesiones, y
tener un enfoque opuesto a este problema de forma multidisciplinaria puede
optimizar la conservación de fauna silvestre, el bienestar de los animales, la
salud de los humanos, y las políticas públicas (McInturff et al., 2025)
Esta problemática exige un abordaje desde el modelo de Smart Cities
(Ciudades Inteligentes), donde la integración de tecnologías de la
información no solo optimiza la infraestructura, sino que mejora la calidad de
vida y la gestión de recursos urbanos, incluyendo la fauna (Caragliu et al.,
2011).