Volumen 1. Número 1. Año 2025
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bitos del Consumo de Alcohol en Estudiantes de Salud de una
Universidad de la Ciudad de Ibarra
Alcohol Consumption Habits among Health Students at a University in the
City of Ibarra
Hábitos de consumo de álcool entre estudantes de saúde de uma
universidade na cidade de Ibarra
Yuneyda Beatriz Camero Solórzano 1, Patricia Gabriela Benítez Terán2, Anael
Vanessa Cacuango Cacuango 3, Emily Sohath Mejía Valverde 4.
1
Resumen
El estudio de los patrones de consumo de alcohol en estudiantes universitarios
resulta esencial, ya que tiene implicaciones importantes tanto a nivel individual como
colectivo. El uso excesivo de bebidas alcohólicas puede desencadenar
enfermedades crónicas, lesiones físicas y trastornos psicológicos como la ansiedad
y la depresión. A partir de esta premisa se realieste estudio para determinar los
hábitos de consumo de alcohol en los estudiantes del Técnico Superior en
Enfermería de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador Sede Ibarra, durante
el período de abril- agosto del 2024. El presente estudio adoptó un enfoque
cuantitativo, descriptivo, diseño no experimental y corte transversal. La muestra
estuvo compuesta por 375 estudiantes de los cuatro niveles de la carrera, a quienes
se les aplicó el Cuestionario de Identificación de los Trastornos debidos al Consumo
de Alcohol (AUDIT). Entre los hallazgos más importantes, se encontró que el 86%
presentó bajo riesgo en el consumo de alcohol; entre el 54% y 77% mostró bajo
riesgo de desarrollar dependencia; mientras que entre el 16% y 30% se ubien
riesgo o en fase inicial de dependencia, y entre el 29% y 31% declaró haber tenido
un consumo perjudicial, causando daño a terceros. Como conclusión, se resalta la
necesidad de reforzar las estrategias educativas, realizar controles periódicos y
utilizar modelos preventivos que permitan reducir el nivel de riesgo en esta
población mediante una intervención adecuada y a tiempo.
Palabras clave: consumo de alcohol, riesgo de dependencia, estudiantes de salud
Abstract
1
Especialista en Gerencia en Salud. Pontificia Universidad Católica del Ecuador sede Ibarra.
Ecuador. https://orcid.org/0000-0002-0001-9559/ yuneydacameros@gmail.com
2 Magister en Orientación Educativa Familiar. Pontificia Universidad Católica del Ecuador sede
Ibarra. Ecuador, https://orcid.org/0009-0001-7495-1197 pgbenitez@pucesi.edu.ec
3 Técnico Superior en Enfermería, https://orcid.org/0009-0003-2550-1397
avcacuango@pucesi.edu.ec
4Técnico Superior en Enfermería, https://orcid.org/0009-0003-2550-1397 esmejiav@pucesi.edu.ec
Autora de correspondencia: yuneydacameros@gmail.com
14
The study of alcohol consumption patterns in university students is essential, as it
has significant implications at both individual and collective levels. Excessive use of
alcoholic beverages can trigger chronic diseases, physical injuries, and
psychological disorders such as anxiety and depression. Based on this premise, this
study was conducted to determine alcohol consumption habits among students of
the Higher Technical Program in Nursing at the Pontifical Catholic University of
Ecuador, Ibarra Campus, during the period from April to August 2024. The present
study adopted a quantitative, descriptive approach with a non-experimental design
and cross-sectional design. The sample consisted of 375 students from the four
levels of the program, to whom the Alcohol Use Disorders Identification Test (AUDIT)
was applied. Among the most important findings, it was found that 86% presented
low risk in alcohol consumption; between 54% and 77% showed low risk of
developing dependence; while between 16% and 30% were at risk or in the initial
phase of dependence, and between 29% and 31% declared having had harmful
consumption, causing harm to third parties. In conclusion, the need to strengthen
educational strategies, conduct periodic monitoring, and use preventive models that
allow reducing the risk level in this population through adequate and timely
intervention is highlighted.
Keywords: alcohol consumption, dependence risk, health students.
Resumo
O estudo dos padrões de consumo de álcool em estudantes universitários é
essencial, pois tem implicações importantes tanto a vel individual quanto coletivo.
O uso excessivo de bebidas alcoólicas pode desencadear doenças crônicas, lesões
físicas e transtornos psicológicos como ansiedade e depressão. A partir desta
premissa, foi realizado este estudo para determinar os hábitos de consumo de álcool
nos estudantes do Técnico Superior em Enfermagem da Pontifícia Universidade
Católica do Equador Sede Ibarra, durante o período de abril-agosto de 2024. O
presente estudo adotou uma abordagem quantitativa, descritiva, com delineamento
não experimental e corte transversal. A amostra foi composta por 375 estudantes
dos quatro níveis do curso, aos quais foi aplicado o Questionário de Identificação
dos Transtornos devido ao Consumo de Álcool (AUDIT). Entre os achados mais
importantes, encontrou-se que 86% apresentaram baixo risco no consumo de
álcool; entre 54% e 77% mostraram baixo risco de desenvolver dependência;
enquanto entre 16% e 30% situaram-se em risco ou em fase inicial de dependência,
e entre 29% e 31% declararam ter tido um consumo prejudicial, causando dano a
terceiros. Como conclusão, destaca-se a necessidade de reforçar as estratégias
educativas, realizar controles periódicos e utilizar modelos preventivos que
permitam reduzir o nível de risco nesta população mediante uma intervenção
adequada e oportuna.
Palavras-chave: consumo de álcool, risco de dependência, estudantes de saúde.
Historial del arculo
Recibido para evaluación: 23 marzo 2025.
Aprobado para publicación: 18 mayo 2025.
Volumen 1. Número 1. Año 2025
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INTRODUCCIÓN
En el ámbito universitario, el consumo de alcohol ha llegado a considerarse una
práctica habitual, vista por muchos estudiantes como un componente esencial de la
vida académica. Al ingresar a la universidad, muchos jóvenes ya presentan hábitos
de consumo establecidos, los cuales tienden a intensificarse en un entorno donde
se valora la autonomía personal y la experimentación. Las celebraciones, reuniones
sociales y el fácil acceso al alcohol contribuyen a que estos comportamientos se
incrementen, lo que puede desencadenar consecuencias negativas como la
desatención a las responsabilidades educativas, afectaciones a la salud y conflictos
en las relaciones sociales (Moure-Rodríguez, y otros, 2016).
El abuso del alcohol en la juventud puede tener repercusiones graves tanto en el
ámbito sico como en el psicológico. Desde el punto de vista físico, incrementa el
riesgo de padecer enfermedades crónicas como afecciones del hígado, del sistema
cardiovascular y del aparato digestivo, además de exponer al individuo a lesiones
provocadas por accidentes o intoxicaciones. En cuanto a la salud mental, este
consumo elevado está relacionado con una mayor incidencia de trastornos como la
depresión, la ansiedad y otras alteraciones emocionales. También se incrementa la
probabilidad de desarrollar una dependencia del alcohol, lo que compromete el
bienestar general y la calidad de vida a largo plazo (Ministerio de Sanidad. España,
2022).
El impacto del consumo de alcohol trasciende al individuo que lo ingiere,
afectando negativamente también a su entorno cercano, incluidos familiares,
amistades, compañeros de trabajo e incluso a personas desconocidas (OMS, 2022).
Es importante mencionar que, en el año 2016, más de tres millones de muertes
estuvieron relacionadas con el consumo perjudicial de alcohol, lo que representó
aproximadamente el 5% de la carga total de enfermedades. Entre las principales
causas asociadas se encuentran las lesiones por accidentes, enfermedades
digestivas y problemas cardiovasculares (OMS, 2018).
En la región de las Américas, el consumo de alcohol alcanza niveles
preocupantes. Según datos recientes de la Organización Panamericana de la Salud
(OPS, 2021), esta presenta un promedio per cápita de 7,5 litros de alcohol al año,
ubicándose como la segunda más alta del mundo, superada únicamente por Europa
(11 litros) y por encima del promedio global de 5,8 litros. Además, más de la mitad
de la población adulta (56,7%) mayor de 15 años consumió al menos una bebida
alcohólica en 2016.
Asimismo, aproximadamente el 25 % de la población presenta un patrón de
consumo episódico excesivo, caracterizado por ingestas significativas de alcohol en
una sola ocasión, superando los 60 gramos de alcohol puro en hombres y los 40
gramos en mujeres, al menos una vez al mes. Estos datos reflejan la elevada
prevalencia de esta conducta en la región, representando un importante desafío en
materia de salud pública que requiere la implementación de estrategias de
prevención y control eficaces (OPS, 2021).
16
En Ecuador, la situación del consumo de alcohol presenta cifras alarmantes.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (2023), cerca de 900.000
personas consumen bebidas alcohólicas, de las cuales un 41,8% lo hace
semanalmente. Dentro de este grupo, un 12% corresponde a venes de entre 19 y
24 años, lo que refleja una mayor vulnerabilidad en este rango de edad. Por otro
lado, la OMS (2022), ubica al Ecuador como el segundo país con mayor consumo
per cápita de alcohol en América Latina, con un promedio anual de 9,4 litros por
persona. Estas estadísticas revelan una preocupante inclinación hacia el consumo
frecuente, especialmente en la población joven, lo que requiere atención urgente
desde el ámbito de la salud pública.
Guerra y Valenzuela (2018) llevaron a cabo una investigación en la Universidad
Nacional de Chimborazo, en Ecuador, con la participación de 512 estudiantes
pertenecientes a las facultades de Ciencias de la Salud, Ciencias Políticas e
Ingeniería. Los hallazgos mostraron que el 70,2% de los encuestados había ingerido
alcohol al menos una vez en su vida. Asimismo, el estudio evidenció que el consumo
de bebidas alcohólicas suele estar vinculado a ciertas características propias del
entorno universitario, lo cual representa una problemática que puede generar
efectos adversos tanto para quien consume como para su núcleo familiar y su
entorno social.
En una investigación llevada a cabo en la Universidad Técnica del Norte, situada
en Ibarra, provincia de Imbabura, Caranqui y Vera (2013) analizaron factores como
el género y la carrera académica que influyen en el consumo de alcohol entre los
estudiantes. Los resultados mostraron que los hombres y ciertos grupos
estudiantiles presentan niveles más altos de consumo perjudicial y dependencia
alcohólica. Además, se destacó que las tasas de consumo en la provincia de
Imbabura, que oscilan entre el 12% y el 40%, son alarmantes y comparables con el
promedio nacional del 17.5%.
Estos hallazgos subrayan la necesidad de implementar soluciones urgentes que
involucren a diversos actores, desde la familia hasta las instituciones educativas.
Adicionalmente, se obser que, en la Universidad Técnica del Norte, de
aproximadamente 200 estudiantes que se inscriben anualmente en cada escuela,
solo el 20% logra graduarse, mientras que el 80% abandona sus estudios. Entre las
principales causas de deserción se identificaron problemas económicos y el
consumo de alcohol, especialmente durante reuniones nocturnas para trabajos
académicos, lo que afecta negativamente el rendimiento estudiantil. También se
señaló que el 28.9% de los adolescentes repite algún curso, lo que repercute en su
salud y fomenta el sedentarismo (Caranqui, 2013).
En el caso de investigadores como Puebla (2021), los hábitos de consumo de
alcohol están determinados por múltiples factores individuales, como el sexo, la
edad y las condiciones socioeconómicas y biológicas. Además, el entorno normativo
y social desempeña un papel crucial; las normas sociales que toleran o incluso
promueven el consumo, la presión de grupo, los mensajes contradictorios sobre los
efectos del alcohol, su fácil acceso y su representación en los medios de
comunicación influyen significativamente en los patrones de consumo. Estos
17
elementos destacan la necesidad de implementar estrategias integrales que
aborden estos riesgos de manera efectiva.
De acuerdo con el estudio de Cohen (2024) y los datos proporcionados por los
Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), durante los años
2020 y 2021, el consumo excesivo de alcohol en Estados Unidos fue responsable
de aproximadamente 178,000 muertes anuales. Este fenómeno representa una de
las principales causas prevenibles de mortalidad en el país, acortando en promedio
23 años la esperanza de vida de quienes fallecieron en estas circunstancias, lo que
equivale a una pérdida total de aproximadamente 4 millones de años de vida
potencial cada año.
Por otra parte, Valencia Marn y colaboradores (2014) señalan que la
investigación sobre el consumo de alcohol enfrenta desafíos importantes,
principalmente por la dificultad de obtener mediciones precisas, la variabilidad en
los patrones de consumo y la existencia de múltiples clasificaciones y definiciones
en la literatura. Esta complejidad dificulta establecer relaciones consistentes entre
el consumo de alcohol y sus impactos en la salud, lo que a su vez complica la
formulación de recomendaciones específicas y fundamentadas tanto para la
población general como para intervenciones a nivel individual.
Asimismo, Garza et al. (2019) llevaron a cabo un estudio que analiza la relación
entre la frecuencia y el tipo de consumo de alcohol y diversas manifestaciones de
agresividad en adolescentes de nivel secundario. El objetivo de esta investigación
es comprender cómo el consumo de alcohol influye no solo en la agresividad, sino
también en otros aspectos del bienestar biopsicosocial de los adolescentes, con
miras a identificar estrategias de intervención y prevención que puedan reducir estos
efectos adversos y promover un entorno escolar más saludable y seguro.
zquez (2021) reali una investigación mediante encuestas electrónicas a
3,888 estudiantes de una universidad en Ciudad de México durante 2018 y 2019.
Se aplicó un análisis de clases latentes para identificar patrones en el consumo de
alcohol, encontrando que el 36.7% de la muestra mostró consecuencias y alta
probabilidad de consumo excesivo. La exposición prolongada al alcohol se asoció
con una mayor frecuencia e intensidad en el consumo, además de sus efectos
adversos. Estos hallazgos sugieren que el modelo de clases latentes puede orientar
el diseño de intervenciones preventivas de carácter universal o selectivo.
Por su parte, Hana (2022), concluye que resulta fundamental promover la
educación acerca de los efectos del alcohol y establecer mecanismos de monitoreo
responsable del consumo. Además, la implementación de medidas restrictivas,
como el incremento de impuestos, la prohibición de publicidad, y la regulación en la
venta y compra de bebidas alcohólicas, ha demostrado ser una estrategia eficaz
para reducir su consumo y, en consecuencia, disminuir los problemas asociados al
consumo excesivo.
El análisis de los patrones de consumo en la población estudiantil resulta
fundamental, dado que el consumo excesivo puede derivar en enfermedades
crónicas, lesiones sicas y trastornos psicológicos como ansiedad y depresión.
18
Además, se relaciona con accidentes de tránsito y otros riesgos que no solo afectan
a los individuos sino también a su entorno cercano. Estas consecuencias imponen
una carga significativa a los sistemas de salud pública y subrayan la necesidad de
adoptar estrategias integradas de prevención. Asimismo, el consumo desmesurado
puede afectar las relaciones familiares y sociales, generando conflictos,
estigmatización y aislamiento, especialmente entre los estudiantes.
Comprender los bitos de ingesta de alcohol en el ámbito estudiantil permite
identificar factores sociales, culturales y económicos que influyen en dichos
comportamientos, facilitando el desarrollo de intervenciones efectivas, programas
de prevención y acciones educativas adaptadas a las necesidades específicas de
los venes. Los resultados de estos estudios también respalden la formulación de
políticas públicas destinadas a reducir el consumo de alcohol, promoviendo
ambientes más seguros y saludables para toda la comunidad. Fomentar una cultura
de consumo responsable no solo mejora la calidad de vida de los estudiantes, sino
que también contribuye al bienestar general. En definitiva, profundizar en este tema
resulta fundamental para minimizar los impactos negativos del consumo de alcohol
y promover un entorno más saludable para todos.
METODOLOGÍA
El presente estudio adopta un enfoque cuantitativo de tipo descriptivo, diseño no
experimental y corte transversal, lo que permite establecer las directrices necesarias
para alcanzar los objetivos propuestos. La población objeto de estudio estuvo
constituida por 375 estudiantes del Técnico Superior en Enfermería, abarcando
todos los niveles académicos. Mediante un cálculo probabilístico con un nivel de
confianza del 99% y un margen de error del 5%, se determinó una muestra
representativa de 241 participantes. En cuanto al criterio de inclusión, se
consideraron únicamente a los estudiantes mayores de edad que firmaron el
consentimiento informado.
Para este estudio se utiliuna encuesta en línea, donde se aplicó el cuestionario
de Identificación de los Trastornos debidos al Consumo de Alcohol (AUDIT),
desarrollado por la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2001). Este instrumento
es altamente efectivo para medir el consumo excesivo de alcohol y actúa como un
apoyo en la evaluación breve, facilitando la identificación de hábitos relacionados
con el consumo que pueden representar riesgos significativos para la salud de los
individuos.
El test AUDIT consta de 10 preguntas que abordan tres áreas principales: la
frecuencia de consumo de alcohol y la dependencia. Las respuestas se puntúan en
una escala de 0 a 4. Este cuestionario permite evaluar las siguientes dimensiones
clave: una puntuación de 1 en las preguntas 2 y 3 indica un consumo de bajo riesgo;
una puntuación superior a 0 en las preguntas 4 a la 6 sugiere un riesgo o el inicio
de una dependencia del alcohol; y los puntos obtenidos en las preguntas 7 a 10
reflejan daños ya experimentados relacionados con el consumo de alcohol. La
puntuación total del AUDIT se clasifica de la siguiente manera: de 0 a 7 indica
abstinencia o consumo de bajo riesgo; de 8 a 15 señala un consumo de riesgo; de
16 a 19 sugiere un consumo perjudicial; y de 20 a 40 indica dependencia alcohólica.
19
RESULTADOS
A continuación, se presenta a través de los resultados obtenidos, una visión clara
sobre los hábitos de consumo de alcohol en los estudiantes de la carrera de
Ciencias de la Salud del Técnico Superior en Enfermería de la Pontificia Universidad
Católica del Ecuador Sede Ibarra durante el periodo abril- agosto del 2024
Figura 1. Datos Sociodemográficos
Fuente: Elaboración propia, Instrumento de recolección de datos
El gráfico anterior muestra que el 89% de los encuestados tienen entre 18 y 25
años, El género predominante es femenino (69%), y el mayor número de la muestra
se encuentra en el segundo nivel del Técnico Superior en Enfermería (32%).
Tabla 1. Medición del riesgo de Consumo de Bebidas Alcohólicas
Consumo en un
día
De 1 a 2
bebidas=
0 puntos
De 3 a 4 bebidas
= 1 punto
De 5 a 6 bebidas
= 2 puntos
De 7 a 9 bebidas
= 3 puntos
10 o s
bebidas=
4 puntos
¿Cuántas bebidas
alcolicas toma
en un día normal?
59%
27%
6%
5%
3%
Consumo de 5
tomas por ocasión
Nunca=0
puntos
Menos que
mensualmente=1
punto
Mensualmente=
2 puntos
Semanalmente=
3 puntos
A diario o
casi a
diario= 4
puntos
18-25 26-33 34 y
mas
Géner
o%
Femen
ino
Mascul
ino
Nivel
de
estudio
%
1ero 2do 3ero 4to
Edad% 89 10 169 31 17 32 25 27
0
10
20
30
40
50
60
70
80
90
100
Edad, Género y Nivel de Estudios
20
¿Con q
frecuencia toma 5
o s
consumiciones en
una ocasión?
46%
40%
7%
5%
2%
Fuente: Elaboración propia, Instrumento de recolección de datos.
Se puede observar que el 86% de los estudiantes encuestados presentan un bajo
riesgo de consumo de bebidas Alcohólicas, mientras que el 10% restante consumen
más de 5 bebidas en un a y la frecuencia de las tomas aumenta, indicando que,
en estos, el riesgo de consumo es moderado con tendencia a ser alto.
Tabla 2. Medición del Riesgo e Inicio de Dependencia en el Consumo de alcohol
Riesgo de Consumo de
alcohol
Nunca=0
puntos
Menos que
mensualmen
te=1 punto
Mensualmen
te= 2 puntos
Semanalme
nte= 3
puntos
A diario o
casi a
diario= 4
puntos
¿Con qué frecuencia en el
último o no fue capaz de
dejar de beber una vez que
había empezado?
54%
30%
8%
4%
4%
Durante el último año ¿Q
tan frecuentemente de de
hacer algo que debea haber
hecho por beber?
60%
30%
5%
3%
3%
¿Con qué frecuencia durante
el último o ha necesitado un
trago por la mañana para
ponerse en marcha después
de una noche de haber
consumido abundante
alcohol?
77%
16%
3%
3%
1%
Fuente: Elaboración propia, Instrumento de recolección de datos.
Tal como se observa en la tabla anterior, el porcentaje mayor de estudiantes
respectivamente (54%, 60% y 77%), presenta un bajo riesgo de presentar
dependencia en el consumo de alcohol, no obstante, una cantidad importante de los
estudiantes entre el (16% 30%), está en riesgo o en inicio de dependencia del
alcohol (entre el 7% y el 16%). Esto se observa cuando no son capaces de dejar de
beber, cuando renuncian a realizar alguna actividad o necesitan un trago para
ponerse en marcha después del consumo del alcohol.
21
Tabla 3. Consumo Perjudicial y Posible Dependencia en el Consumo del Alcohol
Dependencia en el Consumo
de alcohol
Nunca=0
puntos
Menos que
mensual =1
punto
Mensual= 2
puntos
Semanal=
3 puntos
A diario o
casi a
diario= 4
puntos
¿Con qué frecuencia durante
el último o se ha sentido
culpable o arrepentido
después de haber bebido?
58%
31%
5%
3%
3%
¿Con qué frecuencia durante
el último año ha olvidado lo
que ocurrió la noche anterior
debido al alcohol?
61%
29%
5%
2%
3%
¿Usted o alguna otra persona
ha resultado lesionado/a
como consecuencia de su
consumo de alcohol?
70%
0%
21%
0%
9%
¿Ha estado preocupado algún
familiar, amigo o profesional
sanitario por su consumo de
alcohol o le ha sugerido que
reduzca su consumo?
65%
0%
19%
0%
15%
Fuente: Elaboración propia, Instrumento de recolección de datos
El estudio demuestra que entre el 61% y el 70% de los estudiantes encuestados
no presenta dependencia en el consumo de alcohol. Entre tanto, un porcentaje
importante (29 al 31%) ha experimentado un consumo perjudicial del alcohol,
perdiendo la noción de lo vivido durante su consumo o sintiéndose culpable. Cabe
destacar que algunos estudiantes (21%), manifiestan que otras personas han
resultado lesionadas como consecuencia de su consumo de alcohol.
Entre otros hallazgos importantes, se destacan que el consumo de alcohol es
mayor en hombres que en mujeres. En cuanto al nivel de estudio, se evidenció que
la ingesta de alcohol fue alta en estudiantes del segundo, tercero y cuarto nivel de
la carrera, observándose un bajo consumo en los estudiantes del primer nivel.
DISCUSN
En el estudio llevado a cabo, se identificó que la mayoría de los estudiantes
encuestados (86%) presentan un riesgo bajo en el consumo de bebidas alcohólicas.
No obstante, un grupo reducido (10%) manifestó ingerir más de cinco bebidas en
un solo a y con mayor frecuencia, lo que sugiere un nivel de riesgo moderado a
alto en su patrón de consumo. En este caso, se puede hacer referencia al estudio
realizado por Barradas et al. (2016) donde se reportó que el 50% de los estudiantes
universitarios participantes presentó un nivel de consumo moderado, seguido por
niveles de consumo abusivo.
En referencia al riesgo de los estudiantes universitarios del Técnico Superior en
Enfermería de presentar dependencia en el consumo de alcohol, se observó un alto
porcentaje (entre el 54%, y el 77%), con bajo riesgo; sin embargo, entre el 16% y el
22
30% se encontraron en riesgo o en inicio de dependencia del alcohol, ya que no son
capaces de dejar de beber una vez que inician esta actividad. Este resultado es
similar a la investigación realizada por García et al. (2019), quienes analizaron los
patrones de consumo de alcohol y episodios de consumo intensivo en 286
estudiantes de medicina y enfermería de la Universidad de Cádiz.
En este sentido, se encontró que el 65,7% consumió alcohol en la última semana,
con un 74,5% en consumo de bajo riesgo, 21% en riesgo moderado y 4,5% en riesgo
elevado. Además, el 33,9% reportó episodios de consumo intensivo. Los autores
proponen incidir en la detección precoz y campañas en estos grupos. Esta
propuesta también es apoyada por otros autores como Caranqui et al. (2013) y
Betancourth-Zambrano (2017).
Es importante destacar que la mayoría de los estudiantes de enfermería (entre el
61% y el 70%) no presentó dependencia en el consumo de alcohol. Sin embargo, el
29 y el 31% han experimentado un consumo perjudicial del alcohol, manifestando
que otras personas han resultado lesionadas como consecuencia de su consumo
de alcohol. Este resultado es similar al realizado por Vázquez (2021), quien analizó
los patrones de consumo de alcohol en estudiantes universitarios en Ciudad de
México. Este identificó que el 36,7 % presentaba consumo excesivo con
consecuencias. El estudio sugiere implementar estrategias personalizadas de
promoción de la salud.
CONCLUSIONES
Las conclusiones de esta investigación indican que, si bien la mayoría de los
estudiantes de enfermería presentan un bajo riesgo en relación al consumo de
alcohol, se identifica un grupo significativo que evidencia patrones de consumo
perjudicial, moderado o en riesgo de dependencia, especialmente en los niveles
académicos intermedios (segundo a cuarto nivel) y en los varones encuestados. La
presencia de episodios de consumo intensivo y la dificultad para controlar la ingesta
en algunos estudiantes resaltan la importancia de realizar detecciones tempranas
que permitan prevenir el desarrollo de dependencia.
Adicionalmente, se observa que un porcentaje relevante de estudiantes ha
experimentado consecuencias negativas asociadas al consumo de alcohol,
incluyendo daños a terceros, lo cual refleja un patrón de consumo perjudicial. En
este contexto, resulta fundamental fortalecer las acciones educativas, implementar
monitoreos periódicos y aplicar modelos preventivos que contribuyan a reducir el
nivel de riesgo en esta población, mediante intervenciones oportunas y efectivas.
CONFLICTOS DE INTERESES
Los autores de este estudio declaran que no existieron conflictos de intereses
durante ninguna fase del proyecto. Además, se informa que no se recibió
financiamiento ni apoyo de instituciones públicas, privadas o comerciales. La
23
investigación fue realizada de manera independiente y su propósito fue académico
y científico.
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mong_university_students_A_latent_class_analysis